Las fiestas de fin de año se esperan con impaciencia. No hay nada mejor que reunirse con los seres queridos, ponerse al día y compartir una comida. Pero para que este día sea memorable, es importante acertar con el menú; exagerar puede poner en peligro la fiesta.

Es habitual ver mesas abundantes y mucha variedad durante las fiestas; hasta aquí, ningún problema si se acierta con la elección. Hablemos de algunos de los errores que se cometen al confeccionar el menú de la cena de Navidad.
En primer lugar, destaquemos una cuestión muy importante: el placer.
El placer es una sensación o emoción agradable ligada a la satisfacción de un deseo. El placer se genera por el aumento de la producción de una hormona llamada dopamina. Esta hormona se produce en el cerebro en varios receptores denominados D1, D2, D3, D4 y D5, según su localización y función.
Los estímulos externos suelen ser desencadenantes para que el organismo produzca dopamina. Entre estos estímulos, el más utilizado es la comida, pero no cualquier comida. Se trata de alimentos ricos en azúcar o hidratos de carbono de absorción rápida, como el arroz blanco, las patatas y la pasta. Los alimentos ricos en grasas y estimulantes completan la lista. Se han utilizado para generar placer, aplacar el sentimiento de culpa o escapar, aunque sólo sea por un momento, de la ansiedad o el estrés.
Una advertencia: el consumo de estos alimentos en busca de placer conduce a la adicción y podrías volverte dependiente. Di no, pero no te resistas. La necesidad de grandes dosis de dopamina se convierte en una constante. Los receptores D2 del cerebro están muy estimulados por los alimentos que hemos mencionado anteriormente. Las consecuencias son numerosas, pero el aumento de peso es una de las principales.
El título del artículo se refiere precisamente a este aspecto, porque tu cena de Navidad puede depositarse en tu cuerpo en forma de grasa. Una de las principales causas de la obesidad es precisamente esta búsqueda desenfrenada del placer que produce la comida. Cuando llega el final del año, la gente empieza a hacer planes para el nuevo. Te sugiero que te propongas como prioridad tomar las riendas de tu salud en 2025, empezando por elegir mejor los alimentos en la cena de Navidad.

Las familias suelen tener la costumbre de servir la comida muy tarde en Nochebuena. Nuestro metabolismo se vuelve más lento por la noche y la digestión se ve comprometida, lo que aumenta el tiempo que la comida permanece en el estómago. Los alimentos que más sobrecargan el estómago y los órganos relacionados con la digestión, como el intestino, el hígado y el páncreas, son los alimentos grasos y proteicos.
Cuidado con alimentos como las carnes, los quesos y la famosa mayonesa. Todos ellos son ricos en grasas y proteínas y pueden hacer que te levantes con resaca al día siguiente. ¿Resaca? Pues sí.
Las personas que toman bebidas alcohólicas se despiertan con resaca debido al trabajo que el alcohol realiza para que el hígado favorezca el proceso de desintoxicación. Los alimentos grasos y proteicos ingeridos a altas horas de la noche y en grandes cantidades pueden hacer que te despiertes con un dolor de cabeza punzante, la boca amarga y un humor terrible. Los placeres de la mesa pueden poner fin a tus celebraciones navideñas.
Favorezca los alimentos menos concentrados en proteínas y grasas y más ricos en hidratos de carbono. Pero estos hidratos de carbono deben ser de buena calidad, es decir, ricos en fibra. Demasiados hidratos de carbono favorecen la formación de triglicéridos y podrías acabar el año con más peso. Por desgracia, esto es lo que ocurre: el menú de fin de año suele provocar un aumento de peso, y algunas personas pueden engordar más de cuatro kilos entre Navidad y Año Nuevo.
Vigila también lo que te sirven de beber. Los refrescos son una bomba de calorías vacías. Esta bebida concentrada en azúcar, que se absorbe muy rápidamente en el intestino, sobrecarga el páncreas, que produce mucha insulina y, en consecuencia, aumenta la formación de grasa. También contiene colorantes, estimulantes y gas, que irritan la mucosa gástrica.
Los zumos industrializados no tienen nada que envidiar a los azucarados, y no se recomiendan aunque no contengan los nocivos estimulantes y gases. Dé preferencia a los zumos naturales, menos calóricos, como los de fruta de la pasión, acerola y anacardos. Si necesitas endulzar, opta por edulcorantes como la estevia, el xilitol y la taumatina. Una buena opción es servir agua aromatizada.

Para la cena de Navidad, empieza con entrantes a base de pan integral artesano servido con cremas para untar y patés. Sugerimos un antipasto de berenjena, paté de tomillo y paté de aceitunas negras de azapa.
También incluye una refrescante ensalada de quinoa roja y una caponata de tofu con arroz integral.
De postre, fruta de temporada y un delicioso Tiramissu.
Esta es nuestra sugerencia para una cena de Navidad sana y sabrosa, pero nada te impide añadir más platos. Pero ten cuidado con las opciones y con el exceso de variedad. Cuantas más opciones tengas, más fácil será excederse en este día.
He aquí algunas sugerencias:
- No sirvas alimentos demasiado variados en la cena.
- La mejor opción para servir en la mesa navideña es mucha fruta.
- Cuidado con los alimentos ricos en proteínas y grasas, son de digestión lenta y al día siguiente podrías sufrir los síntomas de la resaca, aunque no hayas bebido ni un gramo de alcohol.
- La cena es para socializar con los amigos y la familia, no para atiborrarse.
- Acércate a la mesa donde se sirve la cena sin tu plato, míralo y elige. Sólo entonces coge el plato. Así evitarás que te sorprendan y llegar al final de la mesa con el plato lleno.
- Mezclar dos o más fuentes de hidratos de carbono puede provocar fermentaciones intestinales.
- Beber grandes cantidades de líquido con la comida puede favorecer el reflujo.
- Coma pronto su cena de Navidad, no espere a que las campanas le digan que es medianoche.
¡Feliz Navidad y buena salud en 2025!

Mantengase siempre actualizado
Suscríbete para recibir nuestra newsletter y mantente siempre informado sobre novedades y consejos para tu salud.

Ricardo Vargas de Andrade es nutricionista especializado en gestión emocional. Es orador internacional y ha producido varios programas para TV Novo Tempo.
Deja una respuesta